El campo solar de una central con colectores cilindro-parabólicos se compone de decenas de hileras de colectores cilindro-parabólicos con una altura de aproximadamente seis metros y una longitud de varios cientos de metros. A pesar de sus enormes dimensiones, se trata de equipos ópticos de alta precisión alineados con una precisión de menos de un milÃmetro. Las hileras discurren en dirección norte-sur y siguen al sol a lo largo del dÃa de este a oeste.
En los colectores se emplean componentes especiales. Los espejos curvados se componen de cristal transparente recubierto de plata con un grosor de entre 4 mm y 5 mm. Los espejos individuales tienen una tamaño de 2 a 2,8 metros cuadrados. Más del 98% de la radiación solar incidente en el espejo se refleja al tubo absorbedor montado en la lÃnea focal del colector. Con la luz solar concentrada se calienta en los tubos absorbedores un lÃquido transmisor de calor (HTF) hasta una temperatura de aproximadamente 400ºC.
Los tubos absorbedores, llamados también receptores, se componen de un tubo metálico por el cual fluye el lÃquido portador de calor y de un tubo envolvente de cristal. El espacio entre ambos tubos se mantiene al vacÃo. Este vacÃo aÃsla el tubo metálico y reduce de esta manera las pérdidas de calor. Se requieren materiales y recubrimientos especiales, ya que un máximo de la radiación solar debe penetrar sin reflexión por el tubo de cristal y llegar al tubo metálico donde se absorbe.
En un campo solar del tamaño de una central Andasol es preciso montar in situ 7.488 elementos colectores. Estos se cuelgan a continuación en el campo solar entre los pilones, se conectan al circuito de aceite y se ponen en servicio.